| Ignacio Gómez-Palacio

CUANDO LOS CANADIENSES INCENDIARON LA CASA BLANCA

 

 

 

 

 

Durante las conversaciones para abrogar el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y substituirlo por el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (TMEC), en una conferencia telefónica entre Trump y Trudeau sobre la cuotas y tarifas arancelarias, en un momento álgido, el primer ministro canadienses expresó que era injustificable basar el aumento de las tarifas de importación de productos canadienses a EUA, en el hecho de que se trataba de un asunto de national security (seguridad nacional). Trump le contestó con una pregunta: Didn’t you guys burn down the White House? (¿Qué no ustedes incendiaron la Casa Blanca?). El revire de Trump, propio de su estilo anti diplomático, fue inesperado y equívoco, aunque no desprovisto de cierta base. Asomémonos a la historia.

El 24 de agosto de 1814, durante la llamada War of 1812 (Guerra de 1812), la soldadera al mando del general Robert Ross atacó Washington, se introdujo a la Casa Blanca, comió los alimentos que ahí se encontraron, utilizaron la vajilla y cubiertos presidenciales y le prendieron fuego, al punto que su reconstrucción tardó mas de dos años, ya que sólo quedaron los cimientos y las paredes de piedra que dan hacia el exterior. Fue una noche virulenta, de venganza y odios irrefrenables, acompañada de saqueo y pillaje, en la que también fueron incendiados El Senado, La Cámara de Representantes, La Tesorería, El Arsenal, un puente sobre el río Potomac y otras oficinas gubernamentales. Queda para la historia, que ha sido la primera y única vez que Washington ha sido tomado por el enemigo. Éste permaneció en la capital estadounidense tan sólo 26 horas, ya que al dia siguiente de los excesos referidos se soltó un huracán, que apagó los fuegos y atrajo un tornado por el centro de la ciudad, con la fuerza de levantar en el aire dos cañones en Constitution Avenue que mataron gente al tocar tierra.

Dos días antes del incendio, el Presidente James Madison huyó a Maryland. Su esposa Dolley permaneció las últimas horas en la residencia, logrando poner a salvo el lienzo al óleo de cuerpo entero de George Washington, que no fue destruido, juntándose con su esposo sana y salva.

 

La Hormiga

Conviene hacer algunas precisiones:

  1. Los canadienses no invadieron Washington ni quemaron la Casa Blanca, fueron los ingleses, desquitándose por el ataque estadounidense en junio de 1812 a la ciudad de York, en Ontario, hoy Toronto, entonces territorio de Inglaterra.
  2. La independencia de Canadá data de 1867, es decir 55 años después del incendio aludido.
  3. Antes del incendio de 1814 la casa presidencial no era blanca, sino de varios colores. Al reconstruirla, en un afán de demostrar la reparación, se le pintó de blanco y surgió la denominación “Casa Blanca”.

Curiosidad adicional: En 1929, bajo la presidencia de Herbert Hoover, también se incendió la Casa Blanca, debido a una falla en los circuitos eléctricos. El daño fue menor al de 1814, ya que las llamas alcanzaron principalmente la West Wing (Ala Oeste) dedicada a servicios como lavandería, por lo que el presidente continuó su trabajo y habitación sin mayor dificultad.  Es de llamar la atención que el evento sucedió en Nochebuena, una semana después del stock market crush (caída de la bolsa) que dio inicio a la Gran Depresión.

A estas alturas de la anécdota trumpiana, es seguro que alguien le haya proporcionado al güero la información correcta sobre la “conducta indebida de los canadienses”. No deja de sorprender que hubiera conocido del incendio de 1814. Con seguridad debió habérsele pegado a un tour escolar de la casa o quizás lo mandó grabar para no estar presente y evitar el riesgo de algún desfiguro.

 

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