| Ignacio Gómez-Palacio

El ridículo y Lady Gaga

 

Lady Gaga ¿hace el ridículo? ¿es ridícula? ¿Le podríamos lanzar un dardo que la impacte al burlarnos de ella, para que sienta dolor con nuestra burla? Lo podríamos hacer por este medio.

De las cuatro diferentes normas (jurídicas, religiosas, morales y convencionalismos sociales), poca atención se la ha dado a las últimas, que son las más importantes para muchos. Una de las sanciones graves a quien incumple un convencionalismo social es el ridículo (ejemplo: ser borracho vociferante en una reunión o ir mal vestido a un evento social).

Lady Gaga es una malabarista que sostiene sobre la punta del dedo índice una vara. En un extremo está su capacidad estrafalaria y extravagante en el escenario (lo que le reditúa) y en el otro lo ridícula que puede parecer y provocar la burla que la degrade.

De esto último se cuida, como cuando portó un traje sobrio al hablar públicamente en Washington, a favor de la igualdad de géneros y la comunidad gay, en el evento del National Equality March en 2009.

El ridículo mueve a la risa que desprecia y humilla. Impacta con dolor al catalogar el valor “de los otros” (es decir nosotros) como mayor, frente al valor personal e individual que desnuda y exhibe como inferior. Lleva implícita la burla de la que los críticos (de arte, sociales, literarios, moda, etc.) hacen su agasajo y su agosto.

¿Quién recuerda las lágrimas de cocodrilo de López Portillo cuando devaluó la moneda y nacionalizó la banca? No fue el gran estadista visionario. Fue la triste consecuencia de su ineptitud presidencial. De su frivolidad. Al llorar frente a las cámaras durante su informe presidencial ante el Congreso de la Unión, pagó con el ridículo.

Lady Gaga no es ridícula ni hace el ridículo. Tiene el negocio de asombrar con su vestir y actuar y ha logrado que no nos olvidemos de ella. No hay duda de su capacidad como cantante e inteligencia. No atrae la burla mordaz ni la carcajada hiriente y tiene millones de admiradores.

La próxima semana mi comentario se titulará: Migración: ¿Delito o Derecho Humano?

 

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