| Ignacio Gómez-Palacio

KARMELO, BRUCE Y LA CUARENTENA

 

 

 

 

 

El encerrón de la cuarentena nos ha permitido ver 10,000 whatsapps. ¿Hemos aprendido algo? Yo creo que sí. Hemos desarrollado una habilidad extraordinaria para conservar o eliminar, y aprendido de algunos doctos en la intrincada materia de la salud.

Nuestro notorio (que no notable) Presidente, que nos mañanea, nos tardea desde lejos tierras y la verdad sea dicha, nos marea a diario, aconseja que salgamos a pasear y a comer en fondas y restaurants, ya que “la cultura milenaria de nuestros antepasados” nos protege de todo mal. Otras culturas como la de los pueblos de la Lombardía, Venecia, los Galos y europeos en general, datan de apenas varios siglos, por lo que carecen del conocimiento y la experiencia de nosotros que tenemos una “cultura milenaria” que nos protege. ¡Pobrecitos! Lo mismo sucede con China, que está muy lejos de jactarse de los milenios de nuestra cultura. Por eso es que les sucede lo que le sucede. Ahí están Italia, España y China como ejemplo, donde este virus ha causado numerosos contagios y muertes.

Fuera del folklore tabasqueño de AMLO y de regreso a lo que hemos aprendido en estos días, un video ha captado la atención de muchos. Me refiero a la entrevista del Dr. Karmelo Biskarra Maiztegi, Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe en España, quien con humilde manejo de la verdad bien razonada, señala que “el virus…. viene después de que la enfermedad…. en vez de cazar virus concentrémonos en evitar la enfermedad”. Afirma que la crisis del coronavirus que vivimos se debe  a la falta de salud de la población, que desconoce que la salud es una conquista que no se compra en la botica. Quien se encuentre saludable no será campo de propicio para el virus.

El Dr. Karmelo sostiene que la enfermedad llega primero, antes que el virus. El equilibrio se rompe por el tabaco, el alcohol, el stress, falta de descanso y sol, mal alimento, alejamiento de la naturaleza, etc., lo que crea las condiciones propicias para la anidación del virus, al reducir la capacidad del sistema inmune. Para evitar la enfermedad requerimos lograr el equilibrio en lo que cada uno hace, piensa y siente. “Equilibrio” es la palabra clave. En consecuencia, la enfermedad está íntimamente relacionada con nuestra forma de vida; toda crisis tiene un antecedente y en este caso es nuestra forma de vida. Cuando la obesidad, la diabetes y otras enfermedades están presentes, las condiciones, a las que en ocasiones se unen edad avanzada, surgen para que el virus penetre y cause daños graves, lo que incluye la muerte. ¿Qué se requiere de cada uno de nosotros? Ubicarnos para no caer en una situación propicia para el virus. No nos dejemos contaminar por el miedo, indica, pero es indispensable equilibrarnos para evitar la enfermedad, que es lo que permite que nos penetre el virus y nos haga daño.

Finalmente, el Dr. Karmelo no se opone a la encerrona de la cuarentena, pero cuestiona la relevancia que se le ha dado, lo que viene a confirmar los datos recientes que ha publicado la Universidad de Hamburgo, al reportar el número de muertes en el mundo durante los primeros dos meses de 2020:

 

Coronavirus: 2,360

Resfriado común: 69,602

Malaria: 140,584

Suicidio: 153,696

Accidentes de tráfico: 193,479

Perdida de VIH: 240,950

Alcohol: 358,471

Fumar: 716,498

Cáncer: 1,177,141

 

Resulta sorprendente el número reducido de eventos producto del coronavirus, aunque cabe aclarar que al 24 de marzo de 2020 se reportaban 18,900 casos en el mundo. Habrá que ver como sube o baja el monto, ya que de seguir con el mismo incremento en los siguientes meses, deberán determinarse los pasos a seguir para mejorar su detención, lo que hoy no parece ser motivo de alarma, pero sí de necesaria prevención.

Lo números antes mencionados explican la existencia de una campaña mediática  relacionada con la guerra comercial entre EUA y China. Baste escuchar al Presidente Trump referirse, vez tras vez al “Chínese virus”. ¿Habrá quien dude que actualmente China está de capa caída?

A lo anterior agrego la interesante postura del biólogo Bruce Lipton: indica que cada uno de nosotros es una comunidad de células en número que alcanza los 50 trillones. Señala que las células actúan como lo indican nuestras mentes, las que emiten órdenes en relación directa con la percepción que tengamos de la vida. La mente es la primera causa de las enfermedades que podamos padecer. La percepción continuada es lo que crea o destruye la enfermedad, al grado que reescribe el código genético y nos hace responsables de vivir o morir. La percepción controla la biología y por ende la vida interna y externa de los humanos.

En este sentido, si el paciente cree que algo lo va a curar, lo cura. La percepción negativa hace lo contrario. La percepción negativa puede matar, por lo que requerimos desarrollar conciencia de las directrices que les damos a las células.

En lo personal he vivido casos de quienes bajan la guardia ante una enfermedad y los he visto morir, a lo que agrego la experiencia contraria; sin embargo, cuestiono el caso de varias enfermedades infecciosas como la malaria, que surge del piquete de un mosquito, lo que me parece inevitable a pesar de mucho cerebro, mucha buena vibra, que envíe el paciente con la mente. Quizás, la actitud positiva puede disminuir la gravedad. Habrá que incluir otras enfermedades infecciosas como el cólera, la tuberculosis, tétanos, tifoidea, dengue, difteria, etc.

Ojalá la próxima Hormiga trate de algo diferente al coronavirus, ya que la invasión del tema ha sido alarmante, al grado de hacer a un lado cualquier otro. Yo prometo intentar escribir sobre cuestiones distintas, aunque no falta quien me empuje a escribir sobre esto que ya se antoja tarabilla.

 

 

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