| Ignacio Gómez-Palacio

Las verdades y crudezas de la nueva Ruta de la Seda.

El programa chino que se conoce como PBOR/BRI o la Nueva Ruta de la Seda, al que hice referencia en mi artículo anterior, y que tiene como propósito construir una red de ferrocarriles y rutas marítimas que unirá a 70 países, no solo tiene un fin económico, también tendrá una influencia política y social, que podrá enfrentar al enanismo actual de los EUA con el gigantismo de China.

EUA lucha por y exige la democratización de los países que ayuda o de alguna manera beneficia, en tanto China considera a todos los sistemas políticos iguales. Es sintomático advertir que las grandes empresas transnacionales chinas, están dirigidas por empresarios miembros del partido comunista (sic). Como ellos indican, son inversiones “bajo el sistema chino”.

China culpa a los países coloniales de haber explotado sin misericordia a los países asiáticos, africanos y latinoamericanos, privándolos de sus recursos naturales y otras riquezas, en tanto la participación actual de China con La Nueva Ruta de la Seda, tiene como propósito comerciar, otorgar créditos y construir infraestructura. La aparente bondad de esta postura fue desnudada recientemente al demostrarse que en los países que recibieron ayuda china, casi el 90% de los contratistas fueron chinos, pero cuando los fondos provinieron de organizaciones multilaterales, la participación China se redujo a 40%.

En el recién establecido Instituto Marítimo de la Ruta de la Seda, de la Universidad de Huaqiao, los estudiantes, muchos extranjeros becados por el gobierno chino, aprenden entre la postura exigente y juzgadora de los gobiernos occidentales y la comparan con la amistosa que ofrecen los chinos, en especial para países necesitados y por ende abiertos a otras opciones.

Vivimos en una época en la que los ciudadanos de países con economías emergentes aún piensan que los países occidentales y sus gobernantes son una mejor opción que los chinos, pero en la medida en que éstos otorgan créditos blandos y llevan a cabo diversos actos para mejorar su reputación y lejanía idiosincrásica, tal impresión puede cambiar radicalmente.

El destino de México ha sido estar cerca, muy cerquita, frontera con los EUA que parecen no darse cuenta de lo que está sucediendo. Hoy, los ejecutivos de ambas naciones, tiene una mente provinciana que no parece darse cuenta del mundo exterior y actúan como si no existiera.

¿Qué hacer frente a esta realidad?

Etiquetas: China, Ruta de la Seda, USA

Deja un comentario