| Ignacio Gómez-Palacio

Los jeroglíficos de las redes sociales, ¿Avance o retroceso?

¿Qué son los emojis y stickers? Son caritas, corazones, manitas aplaudiendo, puerquitas saltarinas, perritos manda besos y una infinidad de signos que encarnan seres, estados de ánimo, objetos, etcétera, de la misma manera que los antiguos egipcios y los mayas lo hicieron al carecer de lenguaje escrito, el que se representa por signos alfabéticos y fonéticos con los que se logra admirable precisión. Claro que para hacerlo se requiere al menos de un mediano vocabulario, es decir, de un grupo de palabras muchas de las cuales hoy están en vías de extinción.

Quien ame la verdad habrá de concluir que los emojis y stickers son jeroglíficos, es decir, figuras o símbolos similares a los que la humanidad mantuvo durante tres milenios. La ideología que actualmente los rescata podría resumirse así: lo que tanto tiempo duró y fue bueno para la comunicación entre los hombres, se sustenta en poderosas razones de fondo, por lo que conviene retomar la costumbre.


Discusiones aparte, lo cierto es que están aquí y a todas horas. Los llamaremos ciber jeroglíficos, ya que su uso se debe a empresas cibernéticas como Facebook y WhatsApp, quienes los ofrecen convencidos de su utilidad. Hoy día los usuarios cada vez demandan más y más.

Pocos han tomado cuenta que su uso frecuente denota fe en un catecismo que rechaza el invento del lenguaje. En las profundidades de su subconsciente, cada vez que dan el click, esculpen en su cerebro el credo de que el lenguaje es un paso atrás en la historia de la humanidad. Que es una monserga escoger entre las palabras sorpresa, desconcierto, alarma, turbación y chasco, cuando el tema se resuelve con 3 o 5 emojis.

Quienes han dado entrada en su vida a las caritas en sus cientos de versiones, animalitos, corazones, caricaturas en movimiento, etcétera, provocan que los felices usuarios olviden comunicarse por escrito con palabras del lenguaje que es una flojera aprender y deletrear, ya que además demanda el estudio de la gramática, esa materia que la inmensa mayoría odiamos en la escuela.


La semana pasada mi mujer le preguntó vía WhatsApp a una amiga si asistiría a una reunión. Le contestó con tres ciber jeroglíficos. Turulata, le tecleo en respuesta: “¿Sí o no?”, a lo que la amiga respondió “Sí. Jajaja.” La ventaja fue que la amiga todavía maneja el lenguaje escrito.


Las conveniencias de los emojis y stickers son varias:

  1. Evitan pensar y discurrir cual es la palabra con la que se desea contestar.
  2. Ahorran tiempo, espacio y por ende dinero.
  3. Descansan las neuronas del cerebro.
  4. Facilitan la sonrisa.
  5. Pueden seleccionarse varios ciber jeroglíficos a la vez, aunque algunos empiezan a cansar como es el caso de los aplausos y las caritas sonrientes.

Pero no hay que preocuparse pues los genios de la cibernética pronto encontrarán los substitutos. No se me ocurre como ciber-sustituir a los emojis y stickers por otro avance destacado, pero sí puedo sugerir un pedal inalámbrico con el que se ahorraría tiempo, que puede usarse para escuchar con suprema atención las discusiones de los locutores/genios del fútbol, sobre las genialidades de un pase de pelota adelantado.

¿Peligra el lenguaje escrito? Nadie puede afirmar tajantemente que no. El lenguaje oral permanecerá, ya que de lo contrario se repetiría el desastre de La Torre de Babel, pero bien puede vislumbrarse un mundo en el que la mayoría, con un celular en la mano, se comunique sólo con emojis. Ejemplo: Carita de pregunta. Responde carita feliz. Imagen de un arbolito en el campo. Responde carita saltarina feliz. Imagen de un monumento con un número (hora de reunión). Responde carita feliz con enorme sonrisa, 3 me gusta y un sol.

Quizás se podría escribir un relato con emoji. ¿Poesía con emojis? Podríamos imaginar una clase de emojis durante los primeros años de educación primaria, con la enorme ventaja de que al tratarse de ciber jeroglíficos de comprensión mundial, la materia no tendría que traducirse y el texto gráfico sería el mismo.

El próximo miércoles mi comentario se titulará: ¿Puede superarse el Resentimiento?

 

Deja un comentario